22 de mayo de 2017

La educación en 2030

En los últimos cincuenta años, para ser sinceros, la escuela no ha cambiado mucho respecto a las condiciones materiales donde se imparten las clases y, en muchos casos, desgraciadamente, ni siquiera respecto a la metodología didáctica. Sería posible imaginar una ruptura drástica con este modelo que llevaría, dentro de 15 años, a una innovación radical en la educación, con la ayuda de las TIC, que reclaman cada vez más espacio.
Imagino la escuela del 2030 sin sillas y pupitres. Ya no formarán parte del espacio físico del ‘aula’. Los alumnos aprenderán a interactuar con el mundo circundante, vivirán en simbiosis y estudiarán en aulas en continuo movimiento. Su campus de estudio será el mundo real y aprenderán, a través de “espacios virtuales de aprendizaje”, a desarrollar sus habilidades de negociación, a resolver los problemas y a intercambiar ideas de manera proactiva. Para estudiar y seguir adelante con sus proyectos, tareas y exámenes, utilizarán las bibliotecas completamente informatizadas y los laboratorios altamente tecnológicos de la propia ciudad. En suma, el aprendizaje ya no estará limitado a un espacio físico. Las clases se darán exclusivamente online y, entre otras, será obligatoria la asignatura “Seguridad personal y social”, donde se educarán los alumnos a la seguridad, como función trasversal: la seguridad en los comportamientos relativos a la salud y al bienestar personal (alimentación, higiene, conductas sexuales, uso de sustancias nocivas), el respeto hacia el medio ambiente, a la observación de las normas y código de circulación y, en general, a la prudencia en todos los comportamientos cotidianos. Sólo así se podrán evitar y prevenir los graves sucesos de violencia (desde la verbal hasta los tiroteos) que a lo largo de los últimos tiempos han protagonizado desgraciadamente la vida en algunas escuelas.
El lema de referencia será “para cambiar la escuela hay que cambiar el mundo” y se favorecerá su aplicación práctica a través de aulas virtuales que permitan la integración entre alumnos de distintas etnias y clases sociales. En ellas cada alumno tendrá la misma dignidad, recursos y espacios para llevar a cabo su aprendizaje.
En 2030, las nuevas tecnologías servirán para contestar de manera organizada y sistemática a todas las preguntas, por lo tanto ya no será necesario interrogar a los estudiantes, el aprendizaje será evaluado según el pensamiento crítico y la capacidad personal de resolver los problemas de la vida de cada uno. Los textos servirán como medio de consulta del alumnado, en un doble formato (digital y en papel) y serán completamente gratuitos. Las matemáticas y la literatura sobrevivirán pero se enseñarán de manera diferente: las matemáticas estarán concebida como un medio para aprender a resolver los problemas cotidianos y a optimizar cada proceso o acontecimiento. Permitirá encajar cada pieza en el puzzle de la vida. La literatura, por su parte, servirá para que los alumnos sean los protagonistas de sus historias, a través de proyectos creativos, sin tener que estudiar los textos de manera canónica como en la actualidad.
Los profesores tendrán que dominar las tecnologías de la información y la comunicación, Internet y sus recursos, y su rol será de guía motivadora para sus alumnos fundamentada en la innovación, y con el objetivo final de optimizar el conocimiento y saber qué uso hacer de él en el mundo real.

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